Técnica y Práctica

La técnica es la herramienta que utilizo para poner en práctica una postura filosófica marcada por la importancia de la relación, por la confianza en las propias capacidades y experiencias de las personas, entendidas tanto en su plano intelectual, como emocional y corporal.

Es la flexibilidad de la técnica la que está al servicio de la particularidad de cada persona y de la relación única que creamos en el espacio psicoterapéutico. Para facilitar dicho proceso de desarrollo personal y relacional, propongo distintas metodologías adaptadas a las necesidades a trabajar. Planteo tres bloques diferenciados con respecto a las herramientas utilizo, teniendo en cuenta que se trabajan conjuntamente y en relación.

1.- Conversación y Diálogo

Construir conversaciones colaborativas, que permitan crear nuevas posibilidades, donde al hablar de un modo distinto sobre lo que nos ocurre, podamos permitirnos construir historias nuevas, más sanadoras y liberadoras. Compartir experiencias, indagar en nuestros recursos y crear nuevos modos de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás, es uno de los objetivos de la Terapia Narrativa y de la Terapia Colaborativa.
Para ello promovemos una conversación que facilite ver los problemas desde una perspectiva relacional, y de algún modo conseguir así conectar con nuestra capacidad de buscar soluciones. Además, desde el lenguaje podemos generar contextos psicoeducativos, y propuestas de estrategias y tareas vinculadas con la Terapia Sistémica Breve y con la PNL (Programación Neurolingüística).

2.- Atención e imaginación

Entrenar nuestra atención, tomar conciencia de nuestra respiración y desarrollar nuestra capacidad de imaginar, son poderosas herramientas innatas que disponemos para superar dificultades y para aumentar nuestra capacidad de bienestar.

Son técnicas que aplicamos de modo integral, muy útiles para trabajar limitaciones desarrolladas a través de la experiencia, como ansiedad, miedos, fobias, traumas, dolor crónico, dificultades sexuales, adicciones y creencias limitantes.

Entre las técnicas principales que utilizamos y que favorecen el desarrollo y la conciencia de los recursos mencionados, podemos destacar la Hipnoterapia y también la práctica del Mindfulness.

Además, destacamos una técnica como es el EMDR (Reprogramación y Desensibilización a través de Movimientos Oculares), que además de utilizar como recursos, la atención y la imaginación, se basa en la estimulación bilateral del cerebro a través de movimientos oculares y que facilita la activación de un sistema natural de elaboración de sucesos traumáticos o patrones recurrentes sin procesar.

3.- Acción y creatividad

Utilización de la experiencia y el lenguaje no verbal como un modo de trabajar aspectos desde la vivencia emocional y sensorial, posibilitando así superar las limitaciones del diálogo intelectual.

Desde la Terapia Gestalt se propone la alternativa de “experienciar” los indicios de soluciones nuevas, enriqueciendo la búsqueda de soluciones desde el “sentir cómo”, dando paso así a un proceso de movilización que favorece el cambio.
Para ello, se propone el uso de Terapias Creativas y Técnicas Activas, ya que el arte, el juego y el movimiento, son medios naturales que el ser humano ha desarrollado para su crecimiento personal y su expresión relacional, donde la vivencia corporal y emocional cobra especial importancia.
Se basa en la libertad para expresarse espontáneamente desde un contexto de seguridad y contención, para la posterior resignificación verbal de lo expresado y de lo vivenciado en la relación, enriqueciendo así el diálogo colaborativo con la experiencia del sentir y del ser.

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